8 cosas que debes evitar decirle a tu jefe

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En cualquier lugar de trabajo en el que te encuentres, es bueno tener siempre presente que hay reglas y cosas que no se deben decir al jefe que rigen las relaciones interpersonales y que hay escalas jerárquicas que respetar.

Las situaciones de trabajo muy informales pueden ser excepciones para las que la colaboración no implique esquemas excesivamente rígidos. En la mayoría de los casos, sin embargo, uno debe ser responsable de sus acciones y acciones ante alguien a quien está subordinado.

En este caso es necesario recordar que lo que le digas a tu jefe podría ser muy insidioso si no se sopesa de la forma adecuada. Más allá de las reglas básicas del comportamiento cívico y los principios de la educación, hay, en concreto, algunos escollos que es mejor evitar si no quieres caer en malentendidos peligrosos.

¿Qué no debo decirle al jefe?

Muy a menudo es sumamente importante prestar atención no sólo al contenido de lo que se dice, sino también y sobre todo a la forma en que se formulan las peticiones o necesidades. Tratar con tu jefe de manera transparente es esencial para una relación laboral saludable, pero debe hacerse de la manera correcta y en el momento adecuado para evitar el riesgo de caer en malentendidos peligrosos. Aquí hay algunas fórmulas para evitar en este sentido:

  1. Las frases que expresan necesidades, cuando se expresan perentoriamente

"Necesito un aumento" o  "Tengo que hablar con ella"

La primera es una solicitud absolutamente legítima en sí misma, pero para ser remitida y justificada solo en caso de mérito, a la luz de resultados concretos, tras un adecuado periodo de trabajo y no porque simplemente lo necesites.

También es preferible explicar inmediatamente por qué quieres la reunión para evitar malentendidos injustificados o falsas alarmas.

  1. Oraciones que comienzan con una negación y plantean problemas a los que no se les da ninguna solución

"No se puede hacer / No es mi problema / No, solo puedo hacer una cosa a la vez"

Siempre es recomendable encontrar la manera de resolver una pregunta, o al menos intentarlo, en lugar de simplemente descartarlo

  1. Frases que pueden interpretarse como una búsqueda de una coartada o como un intento de eludir la responsabilidad

"No es mi culpa / No necesito que me enseñen / No entiendo / No, de lo contrario me voy"

En general a los jefes les importa saber la causa de un problema, lo que buscan es alguien que pueda encontrar la solución. Del mismo modo, excluirse de una responsabilidad podría interpretarse como una expresión de total desinterés por la tarea requerida y por el propio trabajo.

  1. Frases que puedan interpretarse como una falta de respeto y menoscabar la relación con el empleador

No quería molestarte por un problema que ya se solucionó / ​​¿Estás seguro de que quieres hacerlo? / Ya sabes, mi generación…

La clave para una buena relación con tu jefe se basa en la confianza y estima mutua. Por lo tanto, es mejor no romper este equilibrio con frases que puedan socavar la estabilidad del rol o las capacidades de un superior.

  1. Frases que crean fricción y problemas de actitud en el lugar de trabajo, afectando negativamente el clima laboral

¿Viste lo que hiciste...? / Es imposible trabajar con... / Yo también tengo una familia.

Siempre es mejor guardarse los problemas personales y mostrar voluntad de integración en la empresa. Por ejemplo, poner a un colega en una mala posición es siempre un acto desagradable y no necesariamente bien visto por los superiores.

  1. Discusiones que sería mejor evitar con su jefe

Por supuesto, además de la forma de la interacción, también cuenta su contenido. La regla de oro es que la información personal debe seguir siendo personal, cada trabajador debe ser capaz de mantener la esfera privada bien separada de la profesional, llevar los problemas personales al trabajo es probablemente uno de los errores más graves que puedes cometer.

  1. Evite hablar con el jefe sobre asuntos políticos y religiosos

Dado que nadie puede ser discriminado por sus creencias religiosas ni en el lugar de trabajo ni en ningún otro lugar, es importante ser consciente de que las inclinaciones espirituales de cada uno de nosotros pertenecen a la esfera privada.

Y de nuevo, no es adecuado confundir el ámbito privado con el profesional, lo mismo ocurre con las cuestiones relativas a la política. No todos, incluido su empleador, pueden pensar de la misma manera y expresar sus creencias sin una razón real o sin que sea realmente necesario podría crear una atmósfera incómoda en la oficina.

  1. Esfera personal y referencias a la vida privada

Deben evitarse absolutamente las referencias a la vida privada, especialmente si se utilizan para justificar alguna falta en el trabajo. Es mejor dejar en claro que no puede realizar una determinada tarea, en lugar de utilizar su vida personal como coartada. A menos que haya problemas de salud graves que pongan en riesgo su propia seguridad, la esfera privada debe seguir siendo privada.

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