¿Qué hacer cuando el pánico y la ansiedad llegan al trabajo?

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Si no sufre ataques de pánico o ansiedad, es difícil comprender los sentimientos que se apoderan de una persona cuando ocurre un ataque. Tener ansiedad y pánico puede ser vergonzoso, debilitante y solitario, especialmente en el trabajo.

A diferencia de las que rodean las dolencias o enfermedades físicas, las conversaciones sobre salud mental parecen ser una propuesta única dentro del lugar de trabajo. En algunos casos, los líderes pueden pensar que los empleados pueden simplemente tener una conversación sobre lo que les molesta, y las cosas mejorarán después de ese punto.

Independientemente de cuán convencionales se hayan vuelto los temas de ansiedad o pánico, todavía existe un estigma en torno a estos temas. Compartir que sufres de ansiedad o ataques de pánico es algo increíblemente valiente.

¿Por qué?

La respuesta es simple: la mayoría de las personas que sufren de pánico y ansiedad ponen cara de juego y continúan viniendo a trabajar. Estos empleados siguen produciendo y contribuyendo, pero también siguen sufriendo.

Rara vez, si acaso, los gerentes se comunican con los miembros del equipo que han revelado que sufren de ansiedad o ataques de pánico por dos razones:

  • La salud mental puede ser un tema incómodo para discutir
  • Puede que no haya signos externos de que algo está pasando

Cuando la conversación se detiene, los sentimientos de vulnerabilidad, aislamiento y miedo pueden comenzar a colarse en el proceso de pensamiento del empleado. Pueden preguntarse: "¿Qué pasa si mi jefe piensa que no puedo hacer mi trabajo?" “¿Soy la única persona que está pasando por esto?” o "¿Qué pasa si la gente se entera?"

Cuando un líder detiene la conversación después de que un empleado revela que sufre de ansiedad y pánico, da la impresión de que las condiciones no deben discutirse o que el empleado debería sentirse avergonzado de alguna manera.

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Que hacer si un empleado revela su experiencia con estas condiciones

  1. No detenga la conversación:

Los líderes deben respetar la privacidad de los empleados, pero consultar con el empleado muestra un nivel de compasión. Un gerente puede decirle a un empleado: “Compartiste que estabas lidiando con la ansiedad. ¿Cómo estás? Está bien si no quieres hablar sobre cómo te sientes en este momento, pero si quieres hablar, mi puerta está abierta”.

Esta simple invitación suele ser todo lo que un empleado necesita para sentirse seguro y sentir que su jefe es un aliado.

  1. El lenguaje importa :

No etiquete a aquellas personas que  experimentan ansiedad o ataques de pánico como víctimas. No son las  víctimas, pero están buscando un nivel de comprensión y compasión. El uso de palabras como "víctima" refuerza los sentimientos de impotencia y desesperanza.

  1. Tenga en cuenta que es posible que los empleados no muestren signos externos de ansiedad o pánico:

Los gerentes necesitan crear un ambiente seguro donde los empleados tengan espacio para manejar sus sentimientos. Permita que los empleados den un paseo, salgan de la oficina para dar un paseo, que se sienten solos en silencio durante unos minutos. No existe un enfoque único para todas las personas que manejan la ansiedad y el pánico, permita que el empleado le diga lo que le ayuda y bríndele el espacio para manejar sus sentimientos.

  1. No minimice los sentimientos:

Aquellos que sufren de ansiedad y ataques de pánico estarán encantados de tomar un respiro de vez en cuando. Una de las peores cosas que los gerentes pueden decirles a los empleados es: "Te ves bien" o "Deja de preocuparte por las cosas". Los sentimientos de pavor, pánico y, en algunos casos, fatalidad, son reales.

Aquellos que enfrentan la ansiedad y el pánico no pueden dejar de preocuparse por las cosas ni simplemente calmarse. Cuando te invade el pánico o la ansiedad, una ola de adrenalina recorre tu sistema, tu corazón late rápidamente y te sientes como si estuvieras en una verdadera situación de lucha o huida, excepto que el monstruo está en tu mente y no puedes dejarlo atrás.

Los líderes y gerentes  deben crear un entorno en el que los empleados se sientan seguros para hablar sobre estos temas en el trabajo. Estos temas pueden dar miedo de discutir, pero hay una liberación en ser vulnerable y una libertad que resulta cuando las personas pueden traer su “yo completo” al trabajo sin temor a las consecuencias o recriminaciones.

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